domingo, 7 de agosto de 2011

Después de muchos años he decidido volver a utlizar un blog y esta vez como una forma ejercicio de diario de escritura que permita compartir las visiones de la vida diaria, la capacidad de encontrarnos a través de las palabras y establecer conexiones a partir de nuestra conciencia compartida. Digo esto, sintiendo un profundo placer por las manifestaciones de cambio que se escuchan en el mundo, pidiendo a gritos el derrocamiento de regímenes autoritarios, cambios en la estructura de los estados cada vez más desmantelados y endeudados por la especulación financiera, e indignación en muchos continentes por crecimientos en nombre del progreso y el desarrollo de países que solamente enriquecen a unos nuevos millonarios que a la vez absorven nuestros recursos naturales agotables en unos pocos años más y que cooptan a continentes enteros con tratados de libre comercio que han inmovilizado nuestra capacidad de desarrollarnos a escalas más humanas.

De todas formas, es bastante lo que nosotros podemos hacer al ponernos en movimiento hacia esos cambios, sintonizando con la solución de nuestros problemas y miedos, que culturalmente siento a modo personal, he ido adquiriendo en nombre del éxito, de lo que se significa la felicidad bajo un modelo de satisfacciones en el consumo material, de falsas necesidades que se ven satisfechas y paradojalmente de necesidades básicas, satisfechas de manera poco consciente.

Efectivamente lo primero es perder el miedo. A qué? Siento que más que nada a perder las seguridades a las que me refería en el párrafo anterior.

Ese ha sido el constante aprendizaje que me ha llevado a descubrir a través de la práctica del yoga, el desarrollo de la disciplina al servicio de un compromiso y sentir y descubrir que vivo para una experiencia humana con un potencia inabordable y que puede estar también al servicio de los demás. Siento que ha cobrado sentido más que nunca el hacer cosas que contribuyan a la difusión de la información, tan necesaria en estos días de lo que veo, de lo que siento, para que compartamos también esta experiencia y asumamos desde nuestras vulnerabilidades que estamos juntos y que finalmente somos unidad.

Volver a escribir de manera periódica ya es un gran paso a ese objetivo y me siento muy feliz por eso en este frío día de invierno en santiago de chile.

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