Ella camina por la ciudad a las cinco de la mañana, y el barrio está
en silencio, hay belleza en el silencio pero ella tiene frío y no piensa
ni contempla nada.Solamente camina, tampoco tiene muy claro por qué.
Está apurada, pero no hay necesidad de apuro alguno. Perdió su trabajo
hace una semana por reiteradas ausencias laborales y al final piensa
vivir de lo que le deje el seguro de cesantía los meses siguientes.
Mientras
tanto en el centro de kundalini yoga comienza el canto del Jap Ji, que
forma parte de un libro escrito por grandes gurúes de todas las épocas, y
que conforman la cadena dorada de maestros. La enseñanza se manifiesta a
través ellos. La devoción y el recuerdo de que somos UNO, sin espacio,
sin tiempo, sin principio, sin final, infinito flujo de energía
universal, creadora , destructiva y transformadora.
Lo veía a Él cantando con tanta devoción, que no
entendía muy bien por qué. Sabría acaso absolutamente todas las sílabas
de aquellas frases pronunciadas en un idioma absolutamente extraño?
Comulgaría con aquellas frases. Yo entiendo que se habla de Dios
permanentemente y no entendía muy bien por qué estaba participando, pero si veía una alegría indescriptible en las caras de algunos que me hacía intuitivamente querer seguir participando.
martes, 22 de mayo de 2012
Un cuento sobre la mañana. Una chica se jala unas líneas de cocaína y un chico que vive relativamente cerca se levanta a las 4 am a tomar un taxi. Ella se angustia porque no le queda más vodka, El comienza a sentir un viento fresco pero piensa que antes de salir el sol el frío se hace aún más intenso y disfruta esa electricidad de las horas ambrosiales. Ella sabe que dejó la dirección de fonocopete en alguna parte.ÉL y ELLA se topan en la calle, en la misma esquina, a la misma hora, no se miran, o bueno, tal vez si, de reojo. El hecho es que nunca más volverán a encontrarse o al menos aún no lo tengo muy claro, de todas formas es igual, todo forma parte de un plan perfecto, incluso las decisiones que pueda tomar como director de esta obra. El caos tiene un orden. En ese sentido estoy de acuerdo con ÈL, que camina , que ataja un taxi segundos después de toparse con Ella y que se apronta a iniciar una meditación colectiva en un centro de kundalini yoga. Lo conocí hace cinco años atrás. En ese entonces yo era un ejecutivo de Compañía de Seguros y apenas llevaba un par de meses, negociando cuentas. Escuchaba conceptos que en mi vida había oído y todo me parecía que era como jugar metropoli. Sin embargo lo pasaba bien. Cada experiencia va aparejada de un desafío y esos días el desafío era precisamente poder hacer cosas que no pensaba que era capaz de hacer. Entonces inconscientemente asumía que la felicidad era la satisfacción de la aprobación externa.
Me dispersé, en qué estaba? ah si, ese día él dirigía el sadhana acuariano y yo iba por primera a la invitación abierta que me hizo el centro de yoga donde empecé a tomar clases.
Me dispersé, en qué estaba? ah si, ese día él dirigía el sadhana acuariano y yo iba por primera a la invitación abierta que me hizo el centro de yoga donde empecé a tomar clases.
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